El consejero de Presidencia del Gobierno de Aragón, Vicente Guillén, el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, y el comisario de aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), René Gómez, junto a varios miembros de sus equipos, participaron en la reunión que la Comisión de Municipios afectados por el Ebro celebró en la sede del Departamento de Desarrollo Rural, en la zaragozana plaza de San Pedro Nolasco.

La Comisión de Municipios afectados por el Ebro, creada en el seno de la FAMCP, está compuesta por representantes de los 33 ayuntamientos ribereños y de 5 juntas vecinales de Zaragoza.

Al inicio del encuentro, el consejero Vicente Guillén destacó la responsabilidad mostrada por los alcaldes y alcaldesas durante la avenida del Ebro y afirmó que se trata de que “la próxima crecida, que vendrá, nos encuentre más preparados”. Por su parte, el consejero Olona recordó que la reunión con la Comisión de Municipios afectados por el Ebro estaba convocada antes de la riada. El objetivo era presentar a los alcaldes ribereños una serie de iniciativas para actuar en el río y que son fruto del trabajo de las reuniones periódicas que se están manteniendo entre los ayuntamientos, el Gobierno de Aragón y la CHE.

Comisión del Ebro del 25 de abril

Olona explicó que la reunión se ha centrado no tanto en cómo hacer frente a los daños que ya se han producido o en las indemnizaciones -de lo que ya se ha hablado-, sino que se ha hecho un planteamiento de lo que hay que hacer de manera más urgente, con el objetivo prioritario de proteger a las poblaciones en próximas venidas, así como de reducir los cuantiosos daños que siempre se traducen en elevadas indemnizaciones y coste público.

“Es gratificante ver la voluntad de acuerdo y colaboración entre las tres administraciones para lograr este fin”, ha asegurado el consejero. En este sentido, Olona ha recordado que el presidente Lambán ya centró la reunión que mantuvo hace unos días con Mariano Rajoy en la necesidad de actuar en el río.

El consejero ha insistido en que la prioridad absoluta del Gobierno de Aragón es la protección permanente de los núcleos urbanos y que, más allá de los detalles que hay que puntualizar, todas las instituciones están de acuerdo en la necesidad de realizar retranqueos, adecuar o eliminar motas, abrir cauces de alivio, crear zonas de inundación controlada, así como adaptar los usos e infraestructuras agrarias, y llevar a cabo desbroces y aclareos vegetales. “Son cosas que desde el Gobierno de Aragón estamos proponiendo, pero que también las están pensando y ejecutando ya desde la Confederación Hidrográfica del Ebro”, ha explicado.

Olona ha reafirmado la voluntad del Gobierno de Aragón en dos cuestiones fundamentales. La primera, la cooperación desde la lealtad institucional y cumpliendo cada uno con sus responsabilidades. Y, la segunda, el gran esfuerzo para actuar sobre el río mediante un conjunto amplio de actuaciones que ni excluyen ni se centran solo en la limpieza y donde es necesario afrontar un gran ejercicio inversor que habrá que compartir cada uno en la medida de sus responsabilidades y sus competencias.

La gestión de la última avenida ha puesto de manifiesto un elevado nivel de coordinación institucional que, liderada por el Gobierno de Aragón en función de sus competencias en protección civil, ha sido determinante para la prevención y minoración de daños. Una coordinación que, según ha quedado patente en la reunión, es preciso impulsarla y mantenerla en la recuperación que ahora hay que gestionar y en las próximas actuaciones.

Asimismo, el encuentro también ha servido para hablar un poco del proyecto LIFE IP Ebro Resilence, que lidera el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y en el que participan la CHE y el Gobierno de Aragón. Un proyecto cuyo objetivo es implantar medidas para reducir el riesgo de inundación y mejorar el estado del tramo medio del Ebro – entre Logroño (La Rioja) y La Zaida (Zaragoza)- afectado por frecuentes episodios de crecidas.

 

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